581.950 €
Chalet en venta en La Redondela, Isla Cristina, Huelva
- 9
- 4
- 162 m2
Descripción
En una calle tranquila de La Redondela, a pocos minutos de las playas de Isla Cristina y a una hora del Algarve portugués, se levanta una casa que no se parece a ninguna otra de la costa de Huelva. No es una vivienda construida en serie a la que se le han añadido detalles: es una obra pensada, dibujada y ejecutada a mano durante años por su propietario, que quiso reunir bajo un mismo techo las capas que han pasado por esta tierra —fenicia, tartésica, romana, andalusí— y levantar con ellas una casa para vivir.
El patio califal
El corazón de la casa es un patio de doble altura sostenido por doce columnas estucadas a mano en amarillo y coronado por doce arcos de herradura de ladrillo visto, blanco y rojo alternados, al modo de la Mezquita de Córdoba. En el centro, una fuente. Sobre ella, un hueco circular abierto en el forjado que proyecta luz natural sobre toda la vivienda incluso con todas las puertas y ventanas cerradas. Del techo cuelga, sujeta por una cadena, una lámpara de forja que el propietario concibió como símbolo de la unión de vínculos entre culturas. Y en el techo del patio, labrada, una vieira: el Camino de Santiago.
Los arcos no se compraron. Los moldes se hicieron aquí: el presupuesto en hierro ascendía a mil euros, así que se compró madera conglomerada y plástico flexible por ciento veinte, se ató un cordel a un lápiz y se trazaron las curvas a mano. Cuatro moldes en total. Los ladrillos los cortó el propietario, uno a uno. El vitoleado y la limpieza de los doce arcos y de los pilares se hicieron a mano, con trozos de espuma de colchón.
Los mármoles
Unos 260 m² de mármol blanco de Grecia cubren los suelos de las tres plantas. Llegaron en dieciocho palets que un camión descargó en la acera de enfrente. Durante los meses de julio y agosto, losa por losa, con una brocha y agua, se fue revelando el veteado oscuro de cada pieza para decidir cuáles iban enteras y cuáles se cortaban a lo largo o a lo ancho según la dirección de la veta. Después se subieron de tres en tres a planta baja, primera y buhardilla. El propietario realizó personalmente los cortes con una máquina de agua.
Las escaleras combinan huellas de mármol rojo y tabicas blancas, ejecutadas en obra por un marmolista artesano, igual que los huecos curvos del suelo, hechos a mano. El zócalo de la fachada es mármol escarcilado portugués, elegido como recuerdo de los abuelos maternos. Los baños son de mármol verde, rojo y amarillo, combinados con blanco en la parte alta.
La forja
Las barandillas de la escalera y del patio de luz se batieron a mano junto al maestro Luís: se marcaba el círculo en cartón y, martillo contra yunque, se iba dando forma a cada pieza hasta lograr la curva. Después se soldaron al forjado, pilar a pilar.
Para quién es esta casa
Para quien entiende que hay cosas que ya no se construyen. El coste de reproducir hoy esta vivienda —mármol en esa cantidad, castaño, ladrillo trabajado a mano, forja artesanal— sería muy superior al de cualquier obra convencional, sencillamente porque quedan muy pocos artesanos capaces de ejecutarla. Cada arco, cada veta de mármol y cada barandilla llevan dentro horas de trabajo, de constancia y de cariño de quien la levantó. No hay otra igual, y no puede repetirse.
Características
- Chalet
- Dormitorios: 9
- Baños: 4
- Terreno: 162 m2
- Certificado energético: En trámite